
El otoño siempre ha teñido, ocre, mi querido camino de la nostalgia. Ver resbalar la lluvia por la ventana o dejarme salpicar por ella, apoyada en la barandilla de mi terraza: era el mejor momento que me regalaba mi estación favorita. Imaginaba como los duendes se fabricaban sus ropas y gorros con las hojas secas caídas de los árboles, y me guiñaban un ojo con complicidad, antes de volver a esconderse bajo los montones que los jardineros habían acumulado con sus rastrillos. Adoraba pasear notando el viento revolviéndome el cabello y verle jugar con las hojas y los duendes; ese amante de árboles que gustaba de desnudarlos poco a poco, ese amante que me acariciaba con dulzura la piel de la cara; siempre me avisaba, susurrándome al oído, que no quedaba mucho para la llegada del invierno y sus hadas del hielo. Tristemente, esta estación va muriendo por la desnaturalización del ciclo de la vida; ya sólo dura un suspiro, un latido de corazón... el guiño de un duende que cruza corriendo el parque, porque no tiene donde esconderse.
Hadas aladas y duendes de aquellos entre tus líneas, Ester. Imaginación lúdica en el otoñal vivir de nuestras estaciones. Sigue con tan buen ritmo narrativo, perfecto para la extensión de relatos que van más allá de una simple lectura, pues, particularmente, me acompañan todos los días, publiques o no. Más éxitos, y a la espera que otros también te lo reconozcan. :)
ResponderEliminarTu relato dura un suspiro...un latido...pero perdura en mi, un buen tiempo dejando una agradable sensación. Mil gracias Ester
ResponderEliminarTete
La llegada del otoño crepuscular siempre danzante , tacones que no tienen zapatos , duendes que pierden la sonrisa...
ResponderEliminarAy siempre mágica Maestra !! :))
Ester me impresionas, tienes esa capacidad de abordar distintos temas de manera magistral, de recrear escenas con una facilidad, de hacernos viajar por tu mente, de hacernos ver lo que en tu imaginación ves, porque describes todo con mucho detalle.
ResponderEliminarRealmente mágico!
Todos tenemos duendes que aparecen en nuestras vidas los mios son de todos los colores y caras de picardía no son buenos,ni malos les gusta jugar con los hilos que mueven mi cuerpo..los duendes que más me gustan son los duendes del amor,pero esos siempre se pierden en ese parque y otros más listos se quedan con ellos....
ResponderEliminar