Cuéntame un cuento, cántame una canción. Reinvéntame la realidad. Revisa tu pasado, imagíname un futuro.
Vienes a verme cada tarde y cada mañana me dejas ausencias en la almohada.
Me tomas el pelo y admiras mis palabras. Has sido compañero, amigo, amante, caballero arrogante.
Te gusta echarme pulsos sobre la luna, acristalada, llena y nueva.
- ¿Me quieres?
- Te persigo.
Me asustas y me da miedo que dejes de hacerlo.
Descuelgo el teléfono y bajo persianas cuando entras por mi puerta; cuando entras a mi vida, en mi espacio y andas de puntillas por mi silencio. Me gritas, me castigas, me matas.
Eres el inicio del día y el final del sueño.
Tienes poder sobre mis garras que te arañan y te curan. Sigue cuidándome, sigue dejándote guiar.
Disfrázate, ponte máscaras y corazas para que no pueda lastimarte; para que me cueste mil lágrimas tratar de descifrarte.
- ¿Me sigues queriendo?
- Sólo dejo de hacerlo cuando no puedes enterarte.
Atraviésame la distancia en el pecho, sé la estaca que me devuelva a la vida. Clávame cada espina de los ramos de rosas que nunca me regalas en San Valentín.
Descuelgo el teléfono y bajo persianas cuando entras por mi puerta; cuando entras a mi vida, en mi espacio y andas de puntillas por mi silencio. Me gritas, me castigas, me matas.
Eres el inicio del día y el final del sueño.
Tienes poder sobre mis garras que te arañan y te curan. Sigue cuidándome, sigue dejándote guiar.
Disfrázate, ponte máscaras y corazas para que no pueda lastimarte; para que me cueste mil lágrimas tratar de descifrarte.
- ¿Me sigues queriendo?
- Sólo dejo de hacerlo cuando no puedes enterarte.
Atraviésame la distancia en el pecho, sé la estaca que me devuelva a la vida. Clávame cada espina de los ramos de rosas que nunca me regalas en San Valentín.
Eres fuego y viento helado, llamas que cicatrizan las heridas que nunca cerraron.
Antes de ti leía libros, ahora sólo labios y braille en tus poros. No existías cuando no nos conocíamos; yo me inventé para ti, para acompañarte y rechazarte cuando más ganas tienes de mí.
- ¿Me querrás eternamente?
- Claro, a no ser que no envejezcas.
Antes de ti leía libros, ahora sólo labios y braille en tus poros. No existías cuando no nos conocíamos; yo me inventé para ti, para acompañarte y rechazarte cuando más ganas tienes de mí.
- ¿Me querrás eternamente?
- Claro, a no ser que no envejezcas.
¡Qué bello Ester!
ResponderEliminarClávame cada espina de los ramos de rosas que nunca me regalas en San Valentín. me encantó, muy imaginativo y fresco...
ResponderEliminarCoño! Qué bonito escribes! Cuidado me enamoras! =B
ResponderEliminarJajaja Omer, me ha encantado ese Coño! directo desde las entrañas, pero es la verdad Ester, muy bueno, un gran relato. Un abrazo.
ResponderEliminar¡Qué bonito!
ResponderEliminarEs muy bueno,calidad desde el comienzo hasta el final,se nota tu fuerza y tu luz,bravo!!
ResponderEliminarAl final todo se resume al juego, un "tira y afloja" eterno, que no podía representarse de mejor manera en tus palabras. Gran relato, lo he leído más de una vez y cada vez me gusta más. Siempre un gusto leerte.
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