Hola, buenas tardes, esto que comienza aquí y ahora, es un proyecto conjunto entre Julio Muñoz y una servidora. Después de varios meses interactuando en Twitter hemos logrado forjar una amistad “virtual” e inspiradora, por lo que hemos decidido que a partir de este post, todos los miércoles, a las seis de la tarde, se conviertan en los miércoles de “Mundos paralelos”. Éste proyecto consiste en, partiendo de unas simples pautas (personajes, acciones, anécdotas, título etc...), construir un relato; aportando cada uno nuestra personal visión, llevándolo por los caminos que cada uno crea conveniente. Dos miradas desde un mismo punto de partida. Al final de cada post, colocaremos el enlace hacia el blog del otro para qué podais leer el otro mundo paralelo y así disfrutar de la experiencia completa.
Hoy el tema lo ha escogido Julio, y la semana siguiente lo haré yo, pero queremos que todos los lectores, a los que les interese, sean participativos y nos dejen pautas, personajes o lo que quieran en los comentarios para que nosotros desarrollemos la idea y escribamos un relato. Queremos que os convirtáis en nuestras musas, que vuestras ideas burbujeen en nuestras cabezas y construyamos algo que nos guste a todos.
Para el relato de hoy se escogieron las siguientes pautas:
1. Un protagonista: Ramón
2. Un hecho: Reencuentro con el amor de su vida, Helena, que se va a casar.
3. Un contratiempo: Una cita en la que Ramón pierde el tren.
Muchas gracias por leer, les dejamos con la historia de hoy. Un saludo.
Desencuentros
Ramón se subió al taxi, apresurado, agitado y con los nervios de un quinceañero. Esa mañana todo salía mal, ducha sin agua caliente, café derramado sobre la ropa justo antes de salir por la puerta y el coche que no quería arrancar. Después de varios intentos, desistió y llamó a un taxi.
Cuando tenían 15 años, Helena y su familia se mudaron a la capital y allí la esperaba él, un adolescente resultón que ya se había fijado en sus recién estrenadas curvas el verano anterior. Quedaban después de clase y salían con los amigos los fines de semana; entre risas y deberes llegaron los paseos de la mano y las citas en la última fila del cine. El claxon del taxi le devolvió al presente.
- Por favor, a la estación de Atocha. Lo más rápido posible. – dijo mientras subía al vehículo. El taxista miró por el retrovisor y le contestó que haría lo posible, pero que La Castellana andaba muy atascada.
Ramón resignado siguió divagando sobre aquellos maravillosos años. Helena había decidido estudiar Enfermería; ya de pequeña siempre quería jugar a que Ramón estaba enfermo y ella le cuidaba, lo suyo era pura vocación. Estudiaba muy duro, mientras que él se dedicaba a fumarse las clases de derecho en los billares. En las épocas de exámenes, mientras ella se encerraba en casa, él se corría las mejores juergas, incluso fue infiel en alguna escapada; se preguntaba si Helena llegó enterarse. El resultado era obvio, lo poco que aprobaba lo hacía por los pelos y las diferencias entre ellos se iban haciendo cada vez más patentes.
Bajando la ventanilla del taxi, miró por enésima vez el reloj, levantó la cabeza y comprobó que el conductor tenía razón, La Castellana estaba totalmente colapsada. Éste al notar el estado de histeria de su pasajero intentó sacar algo de conversación.
- Se lo dije, caballero, atasco monumental.
- Eso parece – contestó Ramón, seco, con la cabeza mirando la fila de coches y con muy pocas ganas de hablar. Bajó la mirada y siguió pensando en sus cosas.
Ella se había convertido en la mujer que empezaba a asomar por sus ojos el día que rompieron. Por supuesto que Ramón no había acabado la carrera, pero tenía un buen puesto de comercial en una compañía de seguros.
- Desde luego, labia para enredar a cualquiera siempre has tenido – Comentó mientras se dibujaba una sonrisa maliciosa en el gesto de Helena.
Sintió cientos de punzadas en todo el cuerpo al notar esa mirada inquisitiva y penetrante otra vez, después de tanto tiempo. La había dejado escapar; había arruinado todos los planes de futuro que un día hicieron. Al acabar la carrera, ella, se vio junto a un gañán que no estudiaba ni quería trabajar; supo que no quería compartir el resto de su vida con alguien como él. Aceptó una oferta de trabajo en Londres y sin mirar atrás dejó a Ramón en Madrid. La única forma que encontró para superar la marcha de Helena, fue cortar cualquier tipo de relación con todos aquellos que tuvieron algo que ver con su ex-novia. Nunca devolvió las llamadas, tampoco quiso abrir ningún e-mail.
Seis años y dos cafés después, tenía delante la oportunidad perfecta para recuperarla y demostrar que había dejado de echar su vida a perder. No era el abogado que quiso ser, pero tenía un trabajo fijo que le permitía pagar la hipoteca todos los meses.
Adelantándose a los pensamientos de su antiguo compañero, dejó caer en mitad de la conversación lo último que Ramón quería haber oído.
- Me caso dentro de dos semanas.
- Enhorabuena – masculló con la cabeza baja, mirando la taza de café, intentando ahogar todos los errores que lo habían conducido a aquel lugar.
Él convivía con una chica desde hacía unos meses, era una situación en la que se había visto envuelto sin realmente quererlo, pura comodidad. No era amor, sólo algo que se supone que tarde o temprano tenía que pasar, y no creyó oportuno contarlo en aquel momento.
- Bueno, me tengo que ir, tengo demasiadas cosas que dejar preparadas antes del gran día – con estas palabras Helena dio por zanjado el encuentro.
- ¿Hasta cuándo te quedas en Madrid?, ¿Podríamos vernos otro día? – sonó tan desesperado como su mirada de súplica.
- Pocos días, no sé si tendré tiempo para vernos – respondió pensativa – Aunque si quieres acompañarme el jueves a Aranjuez... Tengo que ir a recoger un collar de la hermana de mi abuela; ya sabes por eso de llevar algo viejo, y bueno, también prestado.
- No es mala idea – contestó abrumado por el guiño de ojos que le había dedicado y pensando como escaquearse de sus responsabilidades laborales el día de su cita.
- Te espero a las 12:00 en la vía 3 en Atocha, quiero coger el tren de las 12:15 – se despidió con dos besos y dándole la espalda salió por la puerta.
Se quedó pensativo, sintiéndose tonto por no haberla ofrecido a llevarla en coche, ni haberla pedido el teléfono. El jarro de agua fría que había derramado sin piedad sobre el feliz tropiezo, le había dejado congelado.
- Hemos llegado, caballero; son diecisiete euros.
- Aquí tiene, gracias – sin esperar el cambio, bajó de aquel taxi a las 12:40.
Helena estuvo esperando en la vía 3 hasta las 13:15; estaba segura de que Ramón se atrasaría, pero nunca se habría imaginado que no aparecería. Desde su encuentro no había podido dormir ni comer; la situación la había superado. No dejó de pensar en lo horribles que fueron los dos primeros años en Inglaterra. En un principio intentó ponerse en contacto con él para pedirle perdón y confesar lo muy equivocada que estaba al haber querido sacarlo de su vida, pero parecía haber desaparecido del mapa.Seis años y dos trenes después descubrió que nunca había dejado de amarle y que seguía tan enamorada como en aquellos días en los que paseaban por El Retiro. Descubrió que su querido Ramón había pasado página y que toda aquella fantasía de dejarlo todo por volver a un pasado mejor, sólo tenía cabida en su propia cabeza. Lo mejor era seguir con su vida tal y como estaba planeado.
Y en un mundo pararalelo:
Genial, gran sorpresa descubrir que ninguno de los dos les ha unido. Siempre es un placer leerte Ester y gracias por acompañarme en estos lares del Twitter y ahora con este nuevo proyecto que nos tiene como adolescentes. Un abrazo.
ResponderEliminarexcelente final le quita lo obvio a todo felicidades y exito en su proyecto.
ResponderEliminarFelicidades a ambos por tan interesante proyecto, encuentro similitudes en sus escritos y ambos son facinantes.
ResponderEliminarBah,he devorado la historia con ansia,te atrapa, incluso sabiendo la estructura te sorprende y engancha.coincido con julio,es un placer leerte.
ResponderEliminarVales muchísimo escribiendo,se nota que te encanta.es muy bueno!!!
El de Julio Tambien me ha enganchado.
Muchas gracias por dar autenticidad a este mundo tan plastificado.
MUAK
Excelente historia, la forma atemporal en la que la presentas, ese ir y venir del pasado al presente, el dialogo entre ellos y por supuesto como todo concluye de manera impecable.
ResponderEliminarMe gusta tu estilo, un saludo.
✿Simplemente adictivo!!! No pude parar de leerlos!!! Esto es mejor que el cine corazones, siganle asi y mil felicidades!!! 桜
ResponderEliminarBuenos textos ambos, con dos atmósferas diferentes y también puntos de similitudes.
ResponderEliminarMe pareció como un paseo por Madrid (una especie de road movie), de lectura muy ágil. En el otro texto lo sentimental brumoso me atrapó.
Felicitaciones a ambos por sus escritos y por este proyecto.
(Me gustaria que ambos textos estén en un mismo espacio para su lectura)
Qué lindo proyecto!! Lo seguiré de cerca, que tengan mucho éxito !!!
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