viernes, 16 de julio de 2010

Tarde o temprano


Cerró la maleta, y se sentó junto a ella en la cama, para observar por última vez aquella habitación.

En el tocador ya no había rastro de sus cremas, de sus pinturas, de sus pestañas postizas; en unos minutos tampoco quedaría rastro de su rostro en el espejo.

A través de la puerta entreabierta del armario, se veía el hueco que dejaba su ropa entre camisas y pantalones que colgaban lánguidos.

En las paredes, las sonrisas de las fotos enmudecían; supuso que ya poco quedaba en ella misma de aquella chica abrazada a su cuello.

En la mesilla de noche de Raúl el cenicero guardaba las colillas de la discusión definitiva, y "Trilogía de un vagabundo" reposaba junto a la lamparita; en su propia mesilla no quedaba indicio de su paso por allí.

Se levantó, bajó la maleta al suelo, y tardó en andar los pocos pasos que la distanciaban de la puerta, lo que se tarda en romper una promesa.

Girar el pomo de la puerta quemó la palma de su mano, abrasando tres años de la memoria de sus líneas.

Para salir de la que ya no era su casa, tenía que atravesar el salón donde Raúl vaciaba la segunda botella de Havana Club, con los ojos confundidos... Llevaba esperando meses que no llegase nunca este momento, el instante justo en el que Melisa, atravesaría aquella puerta blindada.
Gracias por tu pequeña gran ayuda, Alan.

4 comentarios:

  1. Me encanta cómo te ubicas en la escena y nos la detallas en una especie de "mensajes telegrafiados". Pérdida de la inocencia en unas habitaciones que se le regalan al pasado y un relato que queda registrado, felizmente.
    (Más) éxitos con este blog.

    Alan

    PD: Y no es ayuda, es sólo sentirme útil en tu mundo de letras.

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  2. Hola ester ... te había visitado, pero ahora ya soy un okupa en tu blog ....

    Me gusta la facilidad que tienes para narrar ....es como si no hicieses nada ... pero al lector lo llevas de situación en situación sin que se entere .... Me encanta la frase de "en las paredes, las sonrisas de las fotos enmudecían" .... "poco quedaba de aquella chica abrazada a su cuello".... Genial¡¡¡

    Un besico y sigue juntando letras, lo haces fenomenal

    Pablo

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  3. A veces hay tardes que nunca llegan y tempranos que siempre van retrasados...

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  4. Excelente Ester! este relato es hermoso, tanta atenciòn al detalle, narrada de manera exquisita hace que ubicarnos en la escena sea fàcil.

    Felicitaciones y muchos èxitos.

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